Así se gestionan las 'cookies' para proteger la privacidad


Las cookies dan a la vida online un toque más humano. También ayudan a los especialistas en marketing a monitorizar tu actividad en la red y permite a los anunciantes dirigirse a los usuarios con mucha precisión. Según Kaspersky Lab, las cookies hacen que la vida sea más sencilla, pero no son un elemento 100% positivo.

Los expertos de Kaspersky Lab recomiendan empezar por distinguir entre: cookies de origen y cookies de terceros. Las cookies de origen no van más allá de su propia web (cuando sales de la web, ya no te sigue). También son suficientes para, en muchos casos, recordar tus preferencias en la web y mantener tu sesión iniciada de forma permanente.

Las cookies de terceros no están limitadas en ese sentido. Las de este tipo podrían ser de, por ejemplo, un anunciante que muestra anuncios en las webs que visitas. Saben que estuviste en Amazon.com comprando. Cuando visitas otra web, por ejemplo la de un periódico que tiene el mismo publicista, verás un anuncio sobre el mismo portátil que estabas viendo en Amazon. O verás lo último que compró tu pareja en Amazon.

Estos podrían ser aspectos "poco" molestos de las cookies de terceros, pero no olvidemos que la información no desaparece, sino que se acumula para formar una imagen completa del usuario que las entidades utilizan para sacar provecho. Dichas entidades no tienen ningún motivo para querer proteger tu imagen.

También debemos diferenciar las cookies de sesión de las cookies persistentes. Las cookies de sesión, por ejemplo, navegan por la web. Configuran un sitio y sus páginas para que aparezcan en el idioma que has elegido. Si vuelves a visitarlas mañana, puede que debas volver a establecer la preferencia. Cuando cierras el navegador, las cookies de sesión se borran.

Las cookies persistentes viven en tu ordenador y permanecen hasta que caducan o las borran. Lo más importante es saber cómo controlarlas. Puedes gestionarlas desde los ajustes de tu navegador. En este caso, controlar significa borrar. Puedes borrarlas de vez en cuando desde el historial de tu navegador o configurarlo para que se gestione automáticamente.

Como en casi todo lo que tiene que ver con Internet y con la navegación por la red, seguir una serie de sencillos consejos puede ayudarnos a estar a salvo de los ciberdelincuentes:


  1. Limpiar o eliminar las cookies. Nada tan sencillo como eliminar el historial de navegación y las cookies al acabar la sesión. 
  2. Modificar los ajustes del navegador de tal manera que tengas el control sobre la información que rastrean las cookies. Accede a los ajustes de privacidad de tu navegador y configura sus opciones. 
  3. Usar los Add-Ons. Utilizando esta herramienta del navegador podremos gestionar las cookies de manera más específica e, incluso, activar sólo aquellas con las que queramos compartir nuestra información 'online'. 
  4. Compartir con moderación. Como en casi todo lo que ocurre en Internet y en la vida cotidiana, el sentido común es nuestro mejor aliado. Es conveniente no introducir datos personales en sitios donde las cookies puedan almacenarlos y hay que recordar siempre no dejar abierta ninguna cuenta o sesión. 
  5. Protegerse. Tener instalada una buena solución de seguridad es la última defensa ante cualquier ataque y nos permitirá tener el control de nuestra privacidad.


Fuente: 20 Minutos

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